miércoles, 12 de agosto de 2009

Terapias alternativas...


Habitualmente nuestra infelicidad cotidiana tiene su origen en nuestros propios conflictos, que suelen ser simples pero muy persistentes. Así, la piba tiene que estudiar para un exámen pero le da paja y pasa una semana repitiéndose "tengo que estudiar" y paseando los libros por toda la casa. No estudia ni se divierte. De a poco la va ganando la angustia, porque anticipa que no va a estudiar lo suficiente y le va a ir mal. Esta situación se repite por años y tiñe su paso por los claustros con una mezcla de resentimiento y culpa. Una lástima.

Ahora bien, razonando friamente uno podría imaginar dos escenarios:

1. No quiere estudiar, entonces que se divierta y se cague en el exámen
2. Cree que aprobar el exámen es importante, entonces, que estudie!

Pero este enfoque frío rara vez es posible: por algo se llaman conflictos y por algo son tan persistentes.
Imaginemos por un segundo que sucede una verdadera tragedia en la vida de la piba, por ejemplo le diagnostican una enfermedad grave, debe mudarse a otro país, fallece su padre dejándo a la familia en la miseria. Eso reubica instantáneamente todos sus valores, sus miedos, sus angustias y prioridades, y lo que ayer le amargaba la vida (las peleas con su hermano, el aspecto de su cabello, la "traición" de una amiga) hoy parece una tontería.
Por supuesto no es deseable que todos tengamos una tragedia, por más que sus efectos sobre algunos aspectos de nuestra vida puedan ser saludables. Es aquí donde cobra sentido mi propuesta: crear una sociedad benéfica que se dedique a generar "casi" tragedias periódicamente en las vidas de la gente.
Por ejemplo, secuestran a la piba cuando va a comprar puchos al quiosco, la meten en el baúl de un auto y asi la pasean durante dos horas, la llevan a un descampado y le anuncian que será violada y, seguramente, asesinada. Como no queremos exagerar, en ese momento hacemos aparecer a alguien que pone en fuga a los supuestos delincuentes y la piba vuelve a su vida anterior, feliz y contenta, viendo sus problemas de ayer como mucho más manejables.
Qué está esperando la OMS? Es que uno tiene que pensar en todo????

2 comentarios:

  1. Ja, ja, ja, tienes toda la razón, Daniel. Está buenísimo tu planteamiento!

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