La gente pobre tiene héroes románticos, sus santos son siempre mártires. La gente acostumbrada a mandar no se permite tales licencias. Ellos adoran el éxito y no toleran el fracaso.
Maradona tiene todo lo necesario para ser considerado un héroe romántico. Como Firpo, como Bonavena, como Gatica, como Facundo Quiroga, como Pancho Villa.
Decir héroe romántico es decir héroe trágico. Es decir causa perdida, derrota y muerte.
El héroe popular encarna las frustraciones de la gente acostumbrada a perder. El héroe se anima, por un momento parece que gana; pero indefectiblemente pierde.
Y si no pierde, la gente lo siente como una traición. Y nadie perdona a los traidores.
Por eso, para un héroe trágico, el momento de la muerte coincide siempre con el momento de su santificación. Ha pasado la prueba y definitivamente ha perdido: ahora estamos seguros de que es uno de los nuestros; y podemos dar rienda suelta a nuestra devoción.
Uffff!
