El instante de agonía que media entre esa pregunta y la respuesta que determinará nuestra felicidad o nuestro infierno, parece eterno.
No lo parecen, en cambio, los muchos otros instantes que conforman cada una de nuestras horas.Determinadas esperas, determinados momentos, están hechos de una clase de tiempo más denso que el habitual.
¿Cómo comparar media hora de amor con la media hora que dura un viaje en colectivo?
Como el mago más hábil, el tiempo puede hacer caber toda una vida en un segundo, o desaparecer un año frente a tus ojos sin que nunca adivines el truco...
Y finalmente, ¿quién sabe de qué clase de tiempo estará hecha la muerte?
