Es bueno recordar cada tanto que más allá de nuestras certezas, deseos y creencias, nadie sabe a ciencia cierta qué estamos haciendo en este mundo. (suponiendo que estemos haciendo algo).
No lo saben los ricos y famosos, no lo saben el Papa ni el Lama, no lo saben los científicos ni los esotéricos, no lo saben ni el médico que le trata el cuerpo ni el que le trata la mente. No lo saben esos "que se las saben todas".
Y entre todos los que no sabemos, resultan particularmente tiernos (y molestos y no pocas veces peligrosos) los que creen saber.
Y siempre son demasiados...

