viernes, 27 de mayo de 2011

Laberinto Pampeano

Uno camina por el campo.
Hay unos días en otoño en que las tardes son maravillosas.
La pampa, con su paisaje austero, es un lugar propicio para encontrarse con uno mismo y para fijar la atención en los pequeños detalles. En esa tierra rasa, cualquier detalle adquiere la relevancia de un Everest.


A lo lejos se divisa un bosquecillo. Unos cuantos árboles tal vez plantados por la mano del hombre para evitar la erosión del viento. Hacia ahí, involuntariamente, se dirigen mis pasos.
Unos arbustos secos ocupan el espacio entre árbol y árbol. El suelo, cubierto de hojas de todos los matices entre el verde y el amarillo, ocupa mi atención. El crujir de las hojas es el único sonido en el universo.
A medida que me adentro en el bosquecillo, éste se hace más denso. La pampa desaparece y el mundo es ese bosque desprovisto de pájaros.


Mis brazos rozan las ramas secas de los arbustos, que ceden suavemente a la menor presión. Ese pequeño bosque, que ahora es el mundo y se hace más denso a cada paso, pareciera guardar algún secreto. La tarde empieza a transformarse en noche, las ramas que me acariciaban comienzan a aprisionarme. Sé que jamás saldré de ese bosque.

jueves, 26 de mayo de 2011

El mundo como hecho estético

El Hombre tiene hambre de belleza.
Siempre.
Aunque no lo sepa y aunque no lo parezca.
Aunque lo que para unos resulta bello, resulte abominable para otros.

El contorno de una mejilla, el color de una piel, el movimiento de una cabellera, el timbre de una voz, la suavidad de un vientre; todos tenemos una concepción sobre lo bello, y eso es lo que buscamos obstinadamente. Porque lo que llamamos belleza es una manifestación externa que nos sugiere una cualidad interna. Porque la belleza es el modo que tiene la vida de decirnos que algo es bueno.

Quien no lo tiene en su cuerpo o en sus gestos, lo tiene en su obra o en sus posesiones. Es por eso, y no por otra cosa, que resulta tan atractivo un joven atleta como un viudo acaudalado o un artista de talento. Los músculos abdominales marcados de un modelo de ropa interior son equivalentes en belleza a las líneas de un porsche o una ferrari, y nos transmiten la misma sensación de potencia y vitalidad. La expresión de virtud que nos sugiere el rubor de una mejilla es equivalente al candor que nos expresan un poema o una pintura bien lograda.

Es por eso que me duelen expresiones como "botinera" o "viejo verde". Todos, de un modo u otro, somos sólo buscadores de belleza.


martes, 24 de mayo de 2011

Ford farsante

No. Ese es Fort.

Me refiero a Henry Ford.

Se nos enseña que en su fábrica de automóviles creó la primera línea de montaje, lo que le permitió hacer dos cosas: cumplir (o casi) el sueño de poner un Ford T en cada hogar, y avanzar un  paso de gigante en la alienación del hombre moderno.

Yo tuve la oportunidad de visitar alguna línea de montaje, y debo decir que la maravilla que despierta ver semejante sincronización y productividad, va de la mano con una pregunta que se me ocurre inevitable: ¿cómo puede alguien repetir la misma acción mecánica hora tras hora durante años, rodeado de cronómetros y expertos en tiempos y procesos, sin sentirse absolutamente abrumado?

Y es que cada cosa que se consigue tiene un costo, aunque muchas veces ese costo no sea tan evidente.

Cuando la sirena de la fábrica anuncia el fin de la jornada, los más jóvenes marchan al after-hour, munidos de sus gadgets y los menos jóvenes (ya no hay viejos) marchan a su hogar a ver a Fort (si, ese) en sus pantallas de televisión. Y todos quedan atascados en el tráfico. 

Pero como dije, Ford era un farsante, ya que la primera cadena de montaje, la maquinaria industrial más desarrollada y perfeccionada durante millones de años es, simplemente, la división celular. Ese mecanismo que nos permite, desde siempre, fabricar gente. Gente que apenas echada a rodar será incluida en categorías como "Mercado Interno", "Mano de obra calificada", "Mujeres ABC 1-18 a 35", "Grupo de riesgo", "Clientes potenciales", "Mercado cautivo", "Nuevos votantes", "Indecisos", etc.

Los secuaces de Ford siguen soñando con poner un auto en cada garage, un celular en cada mano y un plasma en cada ambiente. Y nosotros, mientras dormimos, seguimos soñando con lo mismo.

Dios no lo permita!

miércoles, 18 de mayo de 2011

Carta a Frankestonta

Desde mi derecha, a menos de medio metro de distancia, tu rostro me mira sin transmitirme el menor indicio de vida interior. No necesito verlo para sentirlo. Tu rostro, que un día emergió del mar de rostros casi por casualidad, para formar parte de mi vida.

Nuestra mente sólo puede manejar la realidad por medio de operaciones sencillas de abstracción y generalización: un día la vida pone a un tipo en la oficina de al lado, o a una mina en tu cama. Los saca del montón y el tiempo y el trato los va revistiendo de otras cosas, tal vez calor, tal vez aroma, tal vez dulzura, tal vez rencor.

Nosotros luego, mecánicamente, vamos haciendo la operación inversa: proyectamos esos rasgos al montón. Por eso una persona cálida en nuestra vida no sólo mejora nuestros días, sino que también mejora al resto de la humanidad, esa idea de humanidad que llevamos dentro.

Por eso también una persona fría y chata, una persona cobarde y mezquina, tiñe nuestro mundo con su mezquindad y lo enfría irremediablemente. Y es por eso que me permito odiarte, porque aunque se que no es tu culpa, también se que nunca es culpa de nadie: la misma historia que no justifica al genocida, tampoco justifica al imbécil.

Porque como la hierba mala que no deja crecer las flores, tu voz es un sonido frío, gutural y constante que obstinadamente me toma de la nuca y me hunde el rostro en el barro. 

Hay quién brilla desde la mente, y hay quién brilla desde el corazón, pero también hay gente sin ningún brillo, que no lo tiene ni nunca lo tendrá. Uno puede no tener ningún talento, pero no puede no tener ninguna pasión. Ese es tu pecado y por eso, aunque sea injusto, te odio. 

Otros, tal vez incluso vos, me odiarán a mi. 
No te deseo mejor suerte.

jueves, 12 de mayo de 2011

De arte y motores

Alguna vez le escuché a Serrat comentar que había empezado a hacer música para conseguir mujeres. Lo dijo mezclando la verdad con la ironía, pero yo le creí.

Hoy, no se por qué, me encontré pensando que no hay tangos dedicados a los hijos. Es más, no recuerdo ningún tango que aunque sea los mencione. Luego pensé que, en general, no conozco más que unas pocas canciones de cualquier estilo dedicadas a los hijos, o que al menos los mencionen. Los temas del arte son, más o menos, siempre los mismos. Y son otros.

Supongo que el tema más recurrente es el amor, o más bien el amor romántico o de pareja. ¿Por qué la gente le canta primordialmente a ese amor? Un psicólogo tal vez nos hablaría de la sublimación de la libido en su sentido más clásico de energía sexual. 

Ahora pienso en otra disciplina muy relacionada con la música: el baile; y pienso que la inmensa mayoría de los bailes son de pareja. Y pienso entonces en una representación estilizada de los rituales de cortejo (lo de estilizada no aplica en el caso de la cumbia y el reguetón).

Y pienso que la mayoría de las historias de amor que nos regala el arte, corresponden a esa etapa del amor que comprende el enamoramiento. Parece que un amor consolidado nos inspira menos que una pasión o un amor frustrado o no correspondido.

Ya pensé mucho por hoy, otro día sigo.

lunes, 9 de mayo de 2011

Psico vs Socio


Si uno quisiera explicar y llegar a anticipar el comportamiento de una molécula particular de agua, digamos, de una bahía, debería considerar una cantidad de factores que necesariamente excederían nuestra capacidad. La interacción con otras moléculas de agua, las sales disueltas, la materia orgánica, la arena, las corrientes, la temperatura y presión, y miles de variables que hacen este estudio virtualmente imposible.

Es mucho más fácil estudiar la marea.


sábado, 7 de mayo de 2011

miércoles, 4 de mayo de 2011

Los nombres y las cosas

Que hoy sea miércoles, que sean las once y pico, que estemos en mayo, que el año sea 2011, que el lugar desde donde escribo esto se llame Buenos Aires; todo eso responde a nuestra necesidad de ponerle nombre a las cosas.

Los nombres sirven, inicialmente, para comunicarse. ¿Cómo podríamos encontrarnos a tomar un café, sin mencionar un día, una hora y un lugar?

Pero como toda cosa creada, enseguida toma vida propia y se aleja -a veces dramáticamente- de los designios de su creador.

Entonces, mientras vivimos, los nombres se nos van recubriendo de connotaciones, y adquieren brillos o pestilencias que lo modifican todo.

Nosotros, sin advertirlo, nos dedicamos a recitar preferencias y repulsiones. "Me gustan los nombres Julia y Patricia", "Cecilia es un nombre horrible", "Mi color favorito es el violeta", "Soy de Boca", "No soporto a los pelirrojos", y una serie interminable que, según creemos, nos define.

Y en efecto lo hace, aunque haríamos bien en preguntarnos por qué. 

¿Que, encima queres que te lo diga?

sábado, 30 de abril de 2011

Winguardium Leviosa

Después de ver la tercera película de Harry Potter, mi hija me pidió que le hiciera una varita. Al verle la cara cuando se la di, me di cuenta que la varita era realmente mágica. Esa noche se durmió con su varita en la mano.



jueves, 28 de abril de 2011

Tomen nota:

Todo hombre debe:

. Tener  una espada.

. Mantenerse firme cuando pierde, aunque sea una vez.

. Llorar cuando pierde, aunque sea una vez.

. Arriesgarlo todo, aunque sea una vez.

. Bajar la cabeza, aunque sea una vez.

. Callar siempre más de lo que dice.

. Amar, aunque sea una vez.

. Perdonar, aunque sea una vez.




Nota: ya se que lo de la espada suena estúpido, pero es así.

miércoles, 20 de abril de 2011

National Geographic Informa

Parece ilógico, incluso viola la ley de las probabilidades, pero es así: hay gente que hace todo, todo, todo, todo mal.

Y no importa si uno los entiende, los odia, los perdona o los abre al medio con una katana: uno no puede evitar sufrir las consecuencias de sus actos.

Aclaro que no hablo por resentimiento ni soberbia, es sólo una observación lúcida de un hecho que forma parte de la realidad cotidiana; tan desapasionado y objetivo como un documental de National Geographic (aunque con las fotos me cagan).

Seguramente en la naturaleza, la selección natural reduciría la aparición y duración de estos seres, de modo que su efecto sobre el resto (y sobre el genoma humano) resultaría imperceptible. Pero la sociedad moderna, con sus garantías y facilidades, funciona como un fértil caldo de cultivo para estos seres que perecerían en otras condiciones pero prosperan entre nosotros.

Por supuesto, todos tenemos derecho a existir.

Yo sólo decía...

viernes, 15 de abril de 2011

Edicto

Las mujeres -en general- tienen que ser ordenadas, previsoras, dulces y románticas.

Y tienen que serlo por una razón muy sencilla: los hombres -en general- somos todo lo contrario y necesitamos que cada tanto alguien nos traiga de vuelta.


miércoles, 13 de abril de 2011

Instantanea

En este mismo momento:

. la brisa mece la hierba amarillenta salpicada de flores en una pradera ondulada.

. una morena camina descalza por una playa del caribe, mientras el sol del ocaso trasluce su vestido blanco.

. un mayordomo pule los cromados de un Jaguar, frente a una mansión victoriana en las afueras de Exeter.

. una gota de sudor se desliza, escote adentro, dejando una estela de plata casi imperceptible.

. un panadero hace crujir la suave costra de un pan recién horneado.

. un jaguar pasea su poder sigiloso entre la vegetación cerrada de la selva dominicana.

. el sol de la mañana dibuja el perfil a contraluz de un rostro de mujer en la ventanilla de un tren que parte.

. la sal reseca los labios de un marino, mientras divisa en el horizonte el contorno brumoso de las islas Marquesas.



y yo no puedo evitar preguntarme: ¿qué carajo estoy haciendo acá?

lunes, 11 de abril de 2011

La petite mort

"La petite mort, también conocida como La pequeña muerte o La petite mort en francés, hace referencia al período refractorio que ocurre después del orgasmo sexual. Este término ha sido interpretado generalmente para describir a la pérdida del estado de conciencia o desvanecimiento post-orgásmico que sufren las personas en algunas experiencias sexuales"

Si el orgasmo es como una pequeña muerte, tal vez la muerte sea como un gran orgasmo. No sería la peor forma de dejar este mundo.